Fernando Bermúdez Ardila

Profunda manifestación del alma


El arte en todas sus expresiones, es la más profunda manifestación de un alma pura, diáfana, cristalina, transparente y libre. Emiro Garzón Correa es un alma privilegiada, capaz de sentir, expresar y transmitir en su obra, sentimientos que solo los maestros y genios tienen la capacidad de hacerlo.


Sus mujeres en bronce, madera o arcilla, eróticamente estilizadas, de piernas largas y finamente torneadas, de senos perfectos, cinturas pequeñas y caderas anchas, símbolo de la feminidad y fecundidad, la mujer, madre, hermana, la mujer laboriosa, hermosamente detallada.

Las referencias naturales de sus endiosados caballos, los poderosos leonés encumbrados, gallardos, indomables e inteligentes como dueños y señores del mundo, la mágica naturaleza de sus retablos entre lúgubres y alegres, donde descubre al expectante observador una descripción cierta y desbordada de la realidad que nos rodea.

Son las manos mágicas y geniales de Emiro Garzón, las que moldean el barro o la cera para fundirla en bronce, esas manos mágicas que hace genialidades con un trozo de madera, las que convierte su imaginación en realidad, lo inimaginable para muchos en arte, de un maestro de maestros, de un genio entre genio.

Sin duda alguna Emiro será de los grandes maestros que en mil años dará mucho de qué hablar, orgullosos estamos hoy quienes tenemos el honor de conocerlo y disfrutar de la cosecha y derroche de creación.

Fernando Bermúdez Ardila
Escritor e historiador colombiano

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