Francisco Arroyo Ceballos


El Triunfo De Lo Cotidiano

En mí ya tantos años como crítico de arte son más de quinientos los procesos críticos que realizado a creadores de casi todas las partes del mundo.

Lo que más me ha llamado siempre la atención o he valorado con mayor fuerza es cuando un artista presenta una obra singular, cuando su obra despega del normal cosmos en el que permanecen anclados la gran mayoría de autores. Esto es debido a que dicho artista no sólo ha encontrado la singularidad en su obra sino que la misma es realizada con una calidad fuera de lo común y a su vez es fácilmente reconocible sin necesidad de tener que contrastar firmas que atestigüen su procedencia.

Sin lugar a dudas este es el caso del maestro Emiro Garzón, un autor que con su obra dignifica el quehacer diario de sus paisanos llevándolo al punto del enaltecimiento laboral muy cercano al orgullo por la actividad realizada.

En parte de su obra nos muestra labores cotidianas como fueran de campesinado, construcción o caseras como en el tema de las lavanderas. Siempre con un marcado estilo personal nos presenta actuaciones de un costumbrismo propio de la zona que sin lugar a dudas permanecerá en el tiempo como representación histórica de las actividades realizadas en tiempos pasados.

Obsesionado por la plasmación a su vez de los “tipos de mujer”, los cuales proyecta en muchos casos con un juego en los volúmenes, con una sincera irrealidad fruto de la atracción por lo que de marcada sensualidad tiene lo femenino en la mente del hombre, por lo que de “poder absoluto” provoca en él siendo éste mero espectador, mero admirador de lo que acontece a diario a su alrededor.

Su obra en general, incluso la monumentalidad de algunas, nos lleva a un claro sentido de pasión de vida y espiritualidad, de la más absoluta exaltación y respeto por las actividades cotidianas, por lo que rodea a Garzón en su día a día. Creador de lo natural y habitual, lo eleva al súmmum provocando en el contemplador una introspección propia, un respetar lo que a priori se considera como normal o labor sin valor haciendo una certerísima apuesta por dignificar lo cotidiano.

Vida, esfuerzo y esperanza componen su escultura, homenaje a su tierra y a los que en ella habitan dignifica su labor.

Francisco Arroyo Ceballos
De la Asociación Internacional de Críticos de Arte AICA
Córdoba España

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