William Ospina


Agradecimientos para Emiro Garzón


Tú naciste en Belén de los Andaquíes del Caquetá colombiano. Las sombras más antiguas de tu pueblo hicieron los jaguares y los dioses de piedra.

Eres un niño aún que juega con la arcilla, que repite en la misma arcilla los dolores del tiempo, las largas migraciones, los oficios humildes, los amores, las guerras, los destierros.

Quizá la piedra es dócil con tu estirpe porque las piedras siguen a quien las ama, lo siguen como dóciles rebaños de criaturas fantásticas, de perros y de sombras. Quisiste tomar las pesadillas, retorcerlas con furia y
robarles sus secretos.

Interrogas al barro, al viento y a la historia, tus mujeres son fuertes, fecundas y activas, trabajan, leen, luchan, recomienzan, saben que son las madres de los sueños futuros, gustan su eternidad de agua y de ensueño.

Hundes otra vez las manos en el barro, sabes que hay sangre en él, sabes que hay lágrimas. Haz otra vez tus niños y tus dioses, convierte en bronce tanto sufrimiento, para que el tiempo sepa que no sólo hubo reyes y guerreros, sino que también hubo manos que jamás descansaron, que todo lo quisieron descifrar y transformar,
gritando en firmes formas la dignidad de un mundo, su parentesco con el barro y la estrella.

William Ospina 
Poeta Colombiano


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